LA RECUPERACIÓN Y EVIDENCIA DE LOS DONES ESPIRITUALES DESDE EL PENTECOSTALISMO CHILENO

Autor: Jeremías Ramos
Introducción.
En el presente aún existe una fuerte disputa por definir y aclarar efectivamente la vigencia de los Dones Espirituales manifestados en la iglesia primitiva. El Pentecostalismo Chileno nace a partir de una postura renovadora de búsqueda y encuentro que da como resultado estas manifestaciones espirituales descritas en el Libro de Los Hechos. Por lo cual, la posición adoptada no es tanto como continuista, sino más bien como recuperacionista. En círculos pentecostales, la duda no es si están o no vigentes los dones Espirituales como hablar en lenguas o la profecía, sino que la duda es la siguiente: ¿he sido bautizado en el Espíritu Santo? De ser así, ¿cuáles son las evidencias? Algunos dirán que hablar en lenguas es señal inequívoca y clara de este bautismo, sin embargo, la experiencia en el pentecostalismo chileno no es tan clara ni evidente. Podemos asegurar que el hablar en lenguas no es necesariamente la única evidencia del bautismo en el Espíritu y para confirmar esto se revisará el avivamiento del año 1909 en Valparaíso bajo el liderazgo del recordado Reverendo Pastor Willis Hoover.
El presente ensayo recorre las diferentes posturas respecto de la vigencia de los dones espirituales y concluye como reconoce el Pentecostalismo Chileno esta vigencia.
Posturas Teológicas sobre los dones del Espíritu Santo.
En 2.000 años del cristianismo aproximadamente, sin lugar a duda, la Iglesia visible de Cristo ha sido dirigida bajo la guía del Espíritu Santo, como lo dice en Mateo 16:18. Sin embargo, durante todos estos años, han surgido diferentes posturas sobre las manifestaciones espirituales vividas en aquel día de Pentecostés, donde el Espíritu Santo fue derramado proveyendo poder para predicar el evangelio como lo había dicho nuestro Señor. Con el pasar del tiempo, la persecución de los cristianos desapareció y el cristianismo se volvió la religión oficial del Imperio Romano, de esta forma, además de ser predicado el evangelio, también debía ser defendido con batallas intelectuales contra los gnósticos y herejes, entre otros. Algunos pueden pensar que el Espíritu Santo dejó de trabajar en estos años, pero no es así, si no que más bien dirige y orienta la formulación de credos y concilios, defendiendo la Santísima Trinidad y la divinidad de Jesús, defensa contra el gnosticismo y diferentes herejías, dejando en manifiesto, que el Espíritu Santo seguía y seguirá operando de forma invisible en la Iglesia visible esta vez de una forma intelectual y no tan notablemente mediante manifestaciones externas.
A continuación, presentaré tres posturas teológicas respecto de los dones del Espíritu Santo, sus manifestaciones y su vigencia en la actualidad.
Cesacionismo.
Como indica el término, proviene de la palabra “cesar”. Esta posición afirma que los dones milagrosos del Espíritu Santo (como las lenguas o idiomas, sanidades, profecías, entre otros) dejaron de ser practicados cerca del primer siglo, muy cerca a la fecha del fin de la era apostólica y terminación del Nuevo Testamento. Cabe destacar (como muchos cesacionistas afirman) que no se crea en la posibilidad que Dios pueda seguir obrando sanidades u otros milagros, pero esto corresponde solo a su divina voluntad y no utiliza a individuos específicos como fueron en un principio el mismo Jesús y los Apóstoles.
Continuismo.
EEste pensamiento afirma y cree que los dones del Espíritu Santo no han dejado de ser visibles en la Iglesia. Hay una continuidad desde el día de pentecostés y hay acceso a todos los dones bíblicos para los creyentes. Es importante destacar lo siguiente: uno de los dones más discutidos es el don de profecía, aunque se acepta que puede haber “profecía menor” este no reemplazará nunca a la palabra profética más segura: la Biblia.
Renovación carismática.
Este movimiento más reciente, se dio en distintas denominaciones protestantes históricas como presbiterianas, metodistas, episcopales, ortodoxas griegas, bautistas e incluso católicas romanas. Durante los años 1940 y 1960, fueron influidas por algunas prácticas y creencias del pentecostalismo. Su principal motivación fue recuperar los dones del Espíritu manifestados en la iglesia primitiva.
Los inicios del pentecostalismo en Chile.
A finales de los años 1800 y comienzos de 1900, nuestro país tenía un alto nivel de pobreza y enfermedad. En medio de este contexto histórico, llega el misionero Willis Hoover, perteneciente a la Iglesia Metodista Episcopal trayendo dos cosas importantes bajo el brazo: la Biblia y los 25 artículos de fe metodistas. Llegó trayendo el evangelio a aquellas personas que no estaban muy relacionadas al catolicismo romano o se sentían lejanas (aún se realizaban las misas en latín), aumentando el número de creyentes y fieles en la iglesia. Durante el estudio del libro de los Hechos en 1902, un hermano realiza la pregunta que hasta el día de hoy nos sorprende “¿Qué impide que nosotros seamos una iglesia como esta iglesia primitiva?”. Algunos consideran que esta fue la chispa del avivamiento de 1909, sin embargo, como lo indica el Pastor Hoover en su libro, este fuego quizás ya estaba ardiendo desde antes desde los años 1889 y 1895. Aun así, esta búsqueda del bautismo del Espíritu Santo llevó a la iglesia a vivir en constante oración anhelando recibir esta bendición.
Durante estos años hasta el avivamiento de 1909, los hermanos vivieron experiencias espirituales, también denominadas como "bautismo en el Espíritu Santo" con dones de lenguas, sueños, cánticos, comer fruta (experiencia espiritual), visiones, sueños, traslados de sus cuerpos al cielo o campos hermosos, hablaban con el Señor o los ángeles o con el diablo, entre otras experiencias. Sin lugar a duda, fue una experiencia indescriptible y hermosa que recordamos hasta hoy y como dice John Wesley, padre del metodismo y cita el pastor Willis Hoover: “Señor, danos otro avivamiento como aquel que nos diste, si fuera posible, sin los errores y las extravagancias que lo acompañaban; pero en todo caso danos el avivamiento”.
Diferencias con otros pentecostalismos
Es válido preguntarse en este punto: ¿por qué la insistencia en hablar en lenguas como señal del bautismo del Espíritu Santo es predominante en el pentecostalismo americano? Las Asambleas de Dios así lo estipulan en sus 16 verdades fundamentales, pero no se hace énfasis en nuestro pentecostalismo y como hemos indicado anteriormente, nunca fue así en nuestro contexto. Debemos ir a la palabra de Dios y encontramos que en muchos textos como Hechos 2, 10:45-46, 19:6 las lenguas se manifiestan después del bautismo, hasta este punto estaríamos de acuerdo como una señal obligada, pero ¿qué nos dice el apóstol Pablo en la carta a los Corintios? La siguiente cita corresponde a la versión Nueva Traducción Viviente, que, a mi parecer, es más directa que la versión en Reina Valera 1960: “¿Tenemos todos el don de sanidad? ¿Tenemos todos la capacidad de hablar en idiomas desconocidos? ¿Tenemos todos la capacidad de interpretar idiomas desconocidos? ¡Por supuesto que no!” 1° Corintos 12:30. El apóstol señala los diferentes dones que entrega el Espíritu Santo a su Iglesia y que estos pueden ser iguales o diferentes en cada uno, pero todos comparten el mismo origen: proceden del único y soberano Dios.
No es mi intención desacreditar o menoscabar otras visiones del Espíritu, solo afirmar que, en nuestra experiencia e historia pentecostal chilena, hemos vivido lo que el apóstol relataba en la carta a los Corintios: no todos hablamos en lenguas, no todos danzamos, no todos profetizamos, pero podemos asegurar con la fe puesta en nuestro Señor, que hemos experimentado un bautismo real del Espíritu Santo, tanto en los dones manifestados como en la gran comisión encargada de predicar el evangelio.
Conclusión
A la luz de la palabra de Dios y las experiencias descritas en el avivamiento pentecostal chileno de 1909, no cabe duda de que Dios en su beneplácito actúa según su voluntad y multiforme gracia en la Iglesia. El caso del Pentecostalismo Chileno, los dones espirituales aparecen a partir del deseo de ser como la iglesia descrita en los Hechos de Los Apóstoles, esto lleva a los hermanos a una búsqueda incesante dominada por el estudio de la Biblia, reuniones extensivas y la oración.
Para el Pentecostalismo Chileno, no existe una única evidencia inicial de la recuperación de los dones espirituales, llamado también "bautismo del Espíritu Santo", pero si existe un denominador común en todos los bautizados por su poder: al igual que los apóstoles se encontraban orando unánimes juntos, al recibir este bautismo, recibieron poder para predicar el evangelio, como sigue ocurriendo hasta el día de hoy en nuestras iglesias.


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